viernes, 24 de mayo de 2013

Once minutos

Rivas Echeverría Karla Ivonne

Grupo 2410

                             Once Minutos

 Paulo Coelho

 María vivía en Brasil, era una mujer que siempre había soñado con encontrar el hombre de su vida y conocer el mundo Se enamoro por primera vez a los 11 años de un niño que iba en el mismo colegio, pero que María nunca se había atrevido a hablarle, justo cuando estaba decidida a hablarle el niño se cambió de ciudad. María inicio escribiendo un diario anotando todo lo que pasaba en su vida. Conoció a otro niño y dijo que ya no volvería a cometer el mismo error que la vez pasada, así que salieron y con él fue su primer beso y ella ya imaginaba que era la persona con la cual se casaría y viviría su cuento de hadas que siempre había soñado; sin embargo nunca le dijo el chico que fueran novios y luego lo vio con una de sus amigas en una fiesta juntos por lo cual María dijo que no estaba hecha para el amor. María pensó que la mejor manera de olvidarse del dolor amoroso que sentía era convirtiéndose en monja; así que inició con cursos de primero auxilios ya que los llevaban a África para salvar a personas; pero un día esperando a su mamá descubrió la masturbación por lo cual para ella no era necesario un hombre para sentirse plena. Cuando cumplió 17 años, sus amigas le tenían envidia porque traía locos a los hombres y no se explicaban eso, el secreto de María era no enamorarse. A los 19 años entró a trabajar a una tienda de tejidos, a su jefe le gustaba así que sacó provecho de ello para conseguir un aumento de sueldo y así juntar para irse a la ciudad de sus sueños, Río de Janeiro. En esa ciudad conoció a una persona que la invito a salir y quería que fuera a trabajar, le prometía ganar mucho y se la llevaría a Europa, lo que no sabía era que Roger la pondría a trabajar en su discoteca. María llego a Rue de Berne donde bailaba y solo le pagaron la décima parte de lo acordado, su sueño de ser artista se esfumo ya que no era nada de lo que le habían prometido y no podía huir ya que no sabía hablar el idioma, no conocía la ciudad y no tenía el suficiente dinero. Un día acepto ir al hotel de un árabe en donde por 1,000 francos tuvo una noche de sexo con él y se dio cuenta que podía reunir cierta cantidad para poder regresar a su ciudad triunfante y que nadie del vecindario se burlara que no había conseguido su sueño. Luego entro a trabajar en “Copacabana” donde rápidamente se hizo su propio prestigio entre los clientes y con el dueño del local, un hombre muy sabio y muy reservado, a pesar de lo que hacía; Milán, era su protector. Durante las relaciones sexuales que ella tenía con varias personas, se dio cuenta que no todos querían sexo, algunas personas solo pagaban por escucharlos hablar de sus problemas, conoció la verdad que son tan solo once minutos, lo que duraban sus relaciones, los minutos que esos hombres deseaban más en sus largos y tediosos días. Entonces María comienza a leer temas sobre psicología, lo cual le daba un plus a su trabajo y si algún cliente solo quería hablar con ella, María ya sabía cómo aconsejarlos. Paso el tiempo y un día, casualmente conoció a Ralf Hart, un pintor, con el que tuvo una conexión inmediata. Ellos dos emprendieron una relación María creyó que era el amor de su vida y es cuando vuelve a creer en el amor, narra que con él fue con el único con el que pudo tener un orgasmo ya que con los demás lo fingía. Un día en el departamento de Ralf decidió que tenía que dejar todo para llegar a su país de donde había salido, Brasil, pero tenía la esperanza de que Ralf la detuviera en el aeropuerto para vivir una hermosa historia de amor como ella siempre lo había deseado.